Ayer, hoy, mañana. Beneficios que suben, bolsas paradas

| octubre 30, 2011 | 3 Comentarios

Fuente: elEconomista.es

Viajar al pasado ahora es un poco más fácil. La semana pasada se conoció que DeLorean DMC-12, el coche que se popularizó con la saga Regreso al futuro, se adaptará a un coche eléctrico que podrá adquirirse a partir de 2013. Aunque de otro modo, el pasado también se acerca a los mercados. 

El inversor que añore los viejos tiempos en la bolsa española puede comprar a los mismos precios que hace 13 años, pese a las subidas de las últimas sesiones. Pero ahora hay una importante diferencia: el Ibex 35 sumará este año el doble de beneficio que en 1998. El crecimiento de las compañías hace que el índice ofrezca el doble de ganancias por el mismo precio.

    Cuando Marty McFly, el adolescente encarnado por Michael J. Fox, regresa a su época después de haber viajado en el tiempo por accidente, comprueba que si se cambian los acontecimientos nada sería lo que es -sus padres ni siquiera se habrían conocido-. Sin el esfuerzo de las compañías, especialmente por diversificar su negocio geográficamente, tampoco serían lo que son ahora, ni ganarían lo que ganan. Pero lo que seguramente no se imaginarían hace más de una década es que aunque lograran un gran crecimiento su valor en mercado sería, en algunos casos, el mismo. Y así es. El Ibex cotiza de nuevo en torno a los 9.000 puntos, una zona que alcanzó por primera vez en 1998.

    El selectivo recuperó esta cota en una semana cargada de novedades. Ya hay acuerdos en algunas incertidumbres que mantenían en alerta al mercado europeo, por lo que crece la probabilidad de que llegue el rally de fin de año a la bolsa. Los niveles actuales descubren oportunidades para el inversor que construya una cartera de largo plazo.

    En estos momentos, se tiene la ventaja añadida de poder comprar el doble de beneficio en el Ibex por el mismo precio que hace 13 años. Las previsiones de BPA (beneficio por acción) para este año en el índice son de 900 euros, frente a los 444 euros del 98. Uno de los ratios que refleja perfectamente este hecho es el PER -el número de veces que el beneficio está incluido en el precio de la acción-. A finales de los 90, este cociente era superior a las 20 veces en el Ibex, mientras que ahora se queda en las 10 veces.

    Si el ejercicio se hace en otros índices europeos hay conclusiones muy parecidas. En el EuroStoxx 50, por ejemplo, se compran 2,5 veces más beneficio a los mismos niveles de hace 14 años, cuando el indicador ya superó los 2.400 puntos. En cambio, Wall Street evidencia un ciclo bursátil distinto. El Dow Jones no ha retrocedido tanto y sólo hay que ir hasta 2006 para encontrar la primera vez que rompió los 12.000. Hay menos diferencias entre las ganancias de aquel año, el BPA sólo es un 27 por ciento mayor, por lo que no hay tantas oportunidades en este sentido.

Una década de crecimiento

    En la bolsa española, hay una decena de empresas cuyos resultados se han multiplicado por más de cinco veces en estos 13 años, mientras que no todos estos títulos valen más en el mercado ahora (ver gráfico). El inversor que compraba antes de que acabara esa década estaba invirtiendo en empresas muy distintas a lo que son hoy en día. Pero hay compañías en las que, a pesar de generar mucho más beneficio, su valor en el mercado ha caído en picado.

    En el sector financiero es sencillo encontrar ejemplos. BBVA y el Santander se han convertido en patrones a seguir para un crecimiento sobre todo fuera de nuestras fronteras, pero la penalización bursátil para la banca en los últimos años no ha tenido miramientos con nadie.

    En 1998, ninguno de los dos bancos tenía las dimensiones actuales. BBVA ni siquiera tenía su acrónimo por completo, pues no fue hasta un año más tarde cuando se fusionó con Argentaria. Tampoco contaba con su negocio en México (BBVA Bancomer) ni, el más reciente, en Turquía con la compra de Garanti. No es de extrañar entonces que en este periodo de crecimiento la entidad que preside hoy Francisco González haya triplicado sus resultados.

    Ahora bien, en marzo de 1998, cuando el Ibex se topó por primera vez con los 9.000 puntos, una acción de BBVA, entonces presidido por Emilio Ybarra, costaba en bolsa alrededor de 13 euros, mientras que esta semana el banco cerró en los 6,93 euros. Su transformación no se ha trasladado al precio, que durante este tiempo ha descontado más otros problemas de fondo del sector financiero.

Santader, como el BBVA

    Similar es la historia en el Santander. Aunque en esa época no cotizaba tan alejado -rondaba los 9 euros y el viernes quedó en 6,43 euros- hay que tener en cuenta que el banco presidido, tanto en 1998 como ahora, por Emilio Botín, cerrará este ejercicio con unas ganancias 6 veces mayores a las de entonces. Detrás de esta mejora hay una trayectoria de expansión. La fusión con Banco Central Hispano fue en 1999 y su aterrizaje en Brasil, Reino Unido y el centro de Europa llegó tras la entrada en el nuevo milenio. Estas operaciones permiten que su beneficio pase de 1.250 millones de euros de entonces a superar los 7.900 millones este año, según las estimaciones que se mantienen para el cierre de 2011.

    Como bien explica Miguel Ángel Paz, de Unicorp, “un accionista de un banco [Santander] que en los últimos 13 años ha ganado en promedio unos 5.000 millones de euros anuales, después de 13 años en la compañía, si se sale hoy, no ha ganado nada”. El analista señala que “no tiene lógica que un valor como el Santander esté cotizando a precios del año 1998”.

    Con lógica o sin ella, lo cierto es que la banca mediana española no ha corrido mejor suerte en el parqué. Las acciones de entidades como Popular, que ya cotizaba en aquel momento en el Ibex, se intercambian ahora a un precio un 54 por ciento por debajo del primer 9.000 del selectivo.

    ¿Por qué el mercado no está dispuesto a pagar más por estos títulos? El sector ha sido el más penalizado en bolsa en los últimos años, las dudas sobre la solvencia y la salud de las entidades han pesado más en las decisiones de los inversores. Las medidas aprobadas esta semana por las autoridades europeas para que los bancos alcancen unas condiciones mínimas de capital -el coeficiente debe estar por encima del 9 por ciento- puede ser el impulso que necesitaba el sector, al que no le falta recorrido alcista, pese al gran avance del jueves. El consenso de mercado prevé un potencial medio del 13 por ciento para los cinco grandes bancos del Ibex.

¿Menos atractivos?

    Otro de los valores financieros que nada tiene que ver con lo que era es Mapfre. En sólo 13 años ha multiplicado su beneficio por 15, sin tener, además, recortes. En su caso la mayor volatilidad, ya que cotiza en un rango de precios bajo, permite que se pueda hablar de una revalorización del 54 por ciento en sus títulos en este tiempo. La aseguradora es uno de los valores que no puede comprarse más barato que hace una década, aunque en 2006 sí se superaban ya estos precios. Esto ocurre en otra gran parte de valores de la bolsa española. De hecho, esto es lo que, en principio, tiene más sentido: que hoy se pague más por ellas en mercado. Entre los actuales gigantes del parqué, Telefónica o Repsol sí que han ganado valor en bolsa en estos algo más de 13 años, pero ojo, esto es si se mira su precio en 1998. Y es que también cotizan a precios de hace más de una década.

    El precio de la teleco se sitúa muy por encima del de aquel año. El inversor puede comprar por menos 15,73 euros un grupo muy distinto al de hace 13 años, cuando una acción rondaba los 8,5 euros, pero su precio actual ya se tocó en 1999 y hay que tener en cuenta el gran salto que ha dado la empresa. El beneficio esperado para este año es casi 6 veces mayor al del 98. En ese momento Telefónica ni siquiera había sido totalmente privatizada -el proceso se completó un año después- y aún no había llegado la época dorada en la que desembarcó con toda su artillería en Latinoamérica en su Operación Verónica, por la que se instauró en Argentina, Perú y Brasil. La aventura empezó en 2000 y en ese año el título llegó a valer 27 euros. Más tarde vinieron las compras de O2 en Reino unido, Centro Europa, y los activos de BellSouth. Es decir, quepara algunos accionistas salirse ahora del valor supondría minusvalías, mientras que el interesado en comprar cuenta con el mismo precio que hace 12 años, sin olvidar un dividendo de más del 10 por ciento de rentabilidad.

    No se puede decir lo mismo de Inditex. La textil, que comenzó su andadura bursátil en 2001, cotiza a precios nunca vistos antes (por encima de los 67 euros). Aunque en ese año ya había implantado sus tiendas en varios continentes su expansión por el mundo aún tenía -y tiene- muchos pasos que recorrer. El nuevo inversor aún sigue comprando una historia de crecimiento y por eso ha de estar dispuesto a no tener precios de hace años y a recibir, entre otras cosas, menos retribución de la que ofrecen otras cotizadas.

Categoría: Acciones de Bolsa, Opinion

Comentarios (3)

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  1. Ulises dice:

    Excelente artículo!

  2. Ulises dice:

    Otra cosa, en lugar de comparar precios, se debería comparar la capitalización. La valoración de la empresa no es la misma. Si duplica el número de acciones de hoy para mañana, el precio por acción se reduce a la mitad. Sin embargo la empresa es la misma, con los mismos beneficios, pero ahora a mitad de precio.

    La comparación por precios tiende a confusión, a no ser que ya se haya tenido en cuenta.

  3. jalfayate dice:

    Y si tenemos en cuenta la inflación, es probable que los millones de hoy no sean tantos restando la inflación.

    Es un artículo para reflexionar, pero que por su interés he decidido reproducir. Ya comentaba que en términos reales e históricos, la bolsa puede estar barata de aquí a hace 20 años, pero si tomamos rangos de 100 años o más, quizás no esté tan barata como pensábamos.

    Gracias por tu opinión Ulises.

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